En las noches donde nuestras ideas estaban separadas
aún estando en la misma habitación
creábamos burbujas donde ni yo me atrevía a invadir la tuya
ni tú penetrabas la mía
nuestros espacios eran distintos
aun respirando el mismo aire
escuchando los mismos sonidos
el frío me tocaba los huesos
y yo quería sentirte
levantarme y darte un beso
era primavera
o invierno
dependiendo del tono de tu voz
y de lo despeinado que estuviera tu cabello
el calor del cigarrillo no era suficiente
ni el edredón azul
y la música caribeña
quise ser fuerza y romper el silencio
pero el ruido de lo que no decías se clavaba en mis entrañas
y me hacía agua los ojos
tengo marcas en las manos
de cuando toqué tu cuerpo
buscando paz
y hallé tizones
que creí podía encender
no verme en tu risa es como un sorbo de esos tragos amargos que ya no sientes después de beber toda la noche
y tu espalda se vuelve inmensa cuando la tengo de frente
noche
dame cobijo
y dile a los murmullos de tu brisa
que callen sus gritos
algunos aquí sólo queremos conciliar el sueño.