Imagino que tus besos saben a vino
y que las tardes siempre estarán soleadas
que tu piel es tan suave como el centro de aquella flor que llegué a rozar un día
y que frecuentemente me hallaré perdida en el movimiento de tus labios
imagino tu olor
la temperatura de tu cuerpo
y a ti tomando bocanadas del mismo aire que respiro
también pienso en banalidades
como cuántas cucharitas de azúcar le pones a tu café
o en qué piensas cuando caminas por calles furiosas mientras escuchas a Smith.
¿De qué tamaño son tus manos realmente?
¿De qué color son tus ojos cuando no te ilumina un flash?
La incertidumbre siempre ha sido mi colega
pero desde que estás, la veo confiada
segura
y aunque suene increíble
ha comenzado a gustarme la sensación que me transmite
el amarillo se te ve hermoso
como a un cielo con los primeros rayitos de amanecer
después de haber acabado
al fin
con una de esas
interminables
madrugadas tristes.
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