Vivo reprochándome la sensibilidad
porque las emociones pueden más conmigo
que yo
busco culpables en la biología
en mi libreta de vivencias
en los atardeceres terriblemente crueles
en las noches solitarias
y hasta en mi árbol genealógico
pero no se puede condenar sin testigos
y yo sólo me tengo a mí
quiero desatarme el nudo de la garganta
pero tiene vida propia
y este sabor de boca al que sólo el final de mi lengua distingue
sube y baja de mi esófago al estómago
como si eso le divirtiera
me eriza los antebrazos y me revuelve las tripas
y el ardor es tan intenso que podría fundir un palacio de cuarzos
como en el amor
solo lanzo insultos a lo susceptible cuando me hace daño
y lo enaltezco en un beso
en un te quiero
o en las tardes en las que estoy alucinada escuchándote decir que esto no lo habías sentido nunca
honor a quien honor merece
pero es una mierda a veces
vivir en la dualidad
porque esta misma criatura divina
sigo hablando de ella
mi sensibilidad
me ha hecho feliz
tantas veces
como desgraciada
y aún así
en todas
le he amado.
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