Los minutos que se van mientras desenredas los auriculares
para reproducir el playlist que acompañará tus pasos
o los que gastas cuando ajustas el mapa para ver en qué dirección estás yendo
los que se pierden en medio de un llamado sin repuesta
esos 5 que siempre pones de excusa antes de levantarte de cama
que se convierten en 10
y luego en 15
los lentos que transcurren esperando que llegue tu turno
los que pasaron cuando besabas con pasión a quienes ya no volverías a besar
esos
en los que escribiste una carta
de amor
o perdón
o aquellos donde la incomodidad te invadía
rodeado de gente que no va en tu sintonía
cuando tu hijo
que ahora no para de hablar
después de incitarlo hasta el cansancio
pronunció por vez primera una palabra
los minutos que lloraste tanto por algo que ya no duele
los que dejaste pasar aún sabiendo que ibas tarde
porque no iban a repetirse en la vida
y esos eternos
de despedida
como si igual no fueran a irse.
Los minutos que hoy miras perdidos
esos en los que
con cabeza fría
consideras que pudiste haber invertido en otras tantas
¿en qué otra cosa los aprovecharías?
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